Historia del papel pintado

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Historia del papel pintado

Hoy en día incluso podemos encontrar papel pintado en Valladolid. Esta técnica de decoración se popularizó a partir del siglo XVIII, pero cuenta con algunos curiosos precedentes.

De origen oriental, alcanzó cierta popularidad en el Renacimiento europeo, cuando empezaron a utilizarse grabados en papel de grandes dimensiones para colgar en las paredes, a modo de tapices mucho más baratos y versátiles. Algunos de estos grabados incluso se pegaban a la pared en lugar de colgarse. Este fue el germen del papel pintado en Valladolid.

En Gran Bretaña se desarrolló notablemente, sobre todo a raíz de los conflictos de Enrique VIII con el resto de Europa: al no llegar tapices a la isla debido a la ruptura de relaciones, se volcaron en el papel pintado. Para el siglo XVIII ya estaban experimentando con papel aterciopelado o sedoso, produciendo verdaderos artículos de lujo. A finales de siglo inventaron primero una máquina que pudiera imprimir en color en enormes rollos de papel y después otra que fabricase larguísimos rollos de papel continuo. También importaban pliegos pintados a mano de China, pero era notablemente más caro.

En el siglo XIX aprovecharon los avances del siglo anterior para realizar enormes paisajes de papel pintado. Los costes se abarataron y esta moda se extendió por Europa y los Estados Unidos de América. Al llegar el siglo XX, el papel pintado era un imprescindible en los hogares adinerados y una forma de mostrar prestigio en las nacientes clases medias. La moda y estilos artísticos influyeron en cada década en los patrones del papel: motivos geométricos, colores vivos o chillones, diseños de artistas famosos... El papel pintado nunca se queda atrás.

En Julián Pintores estamos atentos a estas tendencias y queremos ver qué es lo que aguarda en el siglo XXI para el papel pintado y qué sorpresas nos traerá.

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